Co-Inteligencia
Una visión razonable sobre la integración de la IA en el trabajo, respaldada por predicciones optimistas sobre la creación neta de empleo
Este mediodía he compartido un buen rato con el equipo directivo de una startup tecnológica, donde la IA empieza a jugar un papel clave, pero donde también hay mucha preocupación por el futuro de muchos puestos de trabajo.
Durante años, el debate sobre el impacto de la tecnología en el empleo ha oscilado entre dos extremos: el miedo a una destrucción masiva de puestos de trabajo y la promesa de una era de abundancia gracias a la automatización.
Al final, la realidad siempre es más compleja. Una de las aproximaciones más razonables a esta complejidad es seguramente la del libro Cointeligencia, de Ethan Mollick, que recomiendo como una guía práctica y equilibrada sobre cómo integrar la IA en nuestro entorno.
Y más allá de textos como el de Mollick, vayamos a los datos: por ejemplo el último informe The Future of Jobs Report 2025, editado por el World Economic Forum. Como todas, es una visión parcial, pero es interesante porque se moja, y lo que anticipa es algo que rara vez ocupa titulares: un escenario de crecimiento neto del empleo.
Según este informe, entre 2025 y 2030 en todo el mundo:
Se crearán 170 millones de nuevos empleos (14% del empleo actual),
Desaparecerán 92 millones (8%),
Con un resultado neto de 78 millones de empleos adicionales (7%).
Este balance no oculta la magnitud del cambio: el 22% del empleo formal actual se verá afectado, sumando creación y destrucción. Pero sí pone en perspectiva un hecho clave: según este informe, no estamos ante un colapso del empleo, sino ante una transformación profunda de su naturaleza y su distribución.
El informe destaca que, como era de esperar, la automatización y la IA siguen siendo los grandes aceleradores del cambio, pero su impacto es desigual. Mientras la IA y la conectividad digital tendrán un impacto neto positivo, la robótica o los vehículos autónomos provocarán una pérdida neta de 5 millones de empleos.
Esto confirma algo que muchos estudios recientes también sugieren: la tecnología desplaza tareas, no necesariamente empleos enteros. Y también crea nuevas necesidades, funciones y roles.
Además, se estima un crecimiento de la cooperación humano - máquina: si en 2025, el 47% del trabajo lo realizarán exclusivamente humanos, en 2030 esa cifra caerá al 33%. Pero el trabajo colaborativo entre humanos y máquinas pasará del 28% al 34%. Por tanto, no se trata solo de automatizar, sino de repartir tareas de forma más eficiente.
Lo más relevante de este informe no es una predicción exacta —nadie tiene una bola de cristal—, sino la naturaleza del escenario que describe. A diferencia de muchas narrativas dominadas por el miedo, el World Economic Forum presenta un futuro del trabajo que no es catastrófico, sino transformador.
Sí, habrá desafíos enormes: reconversión, desigualdad, adaptación institucional. Como siempre, la transición hacia el estado estacionario es dura y compleja. Pero también habrá oportunidades reales. Lo importante será cómo gestionamos esa transición, y con qué visión.
Y esta visión, basada en datos, propone algo razonablemente esperanzador: el futuro del trabajo será, sobre todo, una colaboración entre humanos y máquinas. Es decir, un escenario de Co-Inteligencia.




Tengo últimamente le impresión que lo que decimos sobre el futuro del trabajo, dice más de nosotros que del futuro...
Valioso análisis y perspectivas! Gracias por compartirlo y por estimular nuestras reflexiones.