De trabajadores a orquestadores
Los agentes no son una IA mejorada: son una forma radicalmente distinta de organizar nuestra manera de trabajar
Cuando entendamos la potencia de los agentes, con respecto a una IA “tipo chat”, comprenderemos que ya nunca más vamos a trabajar igual.
Como mínimo, en aquellos trabajos que pasen fundamentalmente al frente de un ordenador.
Últimamente comparto mucho esta idea con las empresas con las que colaboro: las herramientas tipo ChatGPT nos han dado acceso a funcionalidades nuevas, pero no han cambiado de manera fundamental nuestra manera de trabajar. Seguimos trabajando en serie. En cambio, quien tenga bien integrados a los agentes, podrá empezar a trabajar en paralelo.
Lo ilustro a menudo con esta slide:
Es decir: hubo una época, que parece lejana pero fue hace menos de cuatro años, en que básicamente trabajábamos cómodamente en serie. Ahora una reunión, a continuación una llamada, después contestar unos emails, luego leerse un documento, después otra reunión, etc. Una tarea tras otra, en serie.
Hace poco más de tres años, nos apareció un “becario”, cada vez más sofisticado: se llame ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot, básicamente es un colaborador al cual vas delegando el trabajo que menos apasiona. Contestar a una pregunta (como si fuera un simple buscador), preparar un email, resumir un documento o traducir un texto. Seguimos trabajando en serie; con un becario que nos permite ir más rápido, pero en serie.
El salto a los agentes ahora nos abre otra opción radicalmente distinta: dejar de trabajar en serie para hacerlo en paralelo. Más concretamente: delegar tareas en paralelo para, no sólo quitarnos de encima las tareas repetitivas, sino ser mucho más productivos.
Este cambio implica comprender profundamente que un agente no es otra IA que funciona en modo pregunta/respuesta, sino “un alguien” que realiza tareas de manera proactiva y continua, siguiendo tus instrucciones y mientras tu estás en aquello que, estrictamente hablando, no puedes delegar.
Pronto, estoy convencido, nos pondremos nerviosos cuando estemos en una reunión, conferencia o comida, y mientras tanto no tengamos a una pléyade de agentes ejecutando tareas para nosotros.
Esto no es tan distinto de lo que ya hacemos. Muchos de los que leéis estas líneas tenéis un equipo, y por tanto colaboradores a los cuales delegáis tareas, hacéis encargos, coordináis, etc. En términos de ingeniería, diríamos que los “orquestáis”. Pues ahora se trata de orquestar a humanos e IAs a la vez, al mismo tiempo, y con total normalidad.
Todo esto es mucho más fácil de decir que de hacer, claro.
Pero conseguirlo implica pasar a la siguiente pantalla, en lo que a productividad personal se refiere.
PS: intento ilustrar siempre esta idea con AIA, el agente que mi socio Luis Pareras ha entrenado para que trabaje en Invivo Partners, nuestra gestora. Una explicación del proceso y sus resultados los podéis encontrar en este vídeo o en este artículo.


