Gestionar la avalancha
Que sea tan fácil escribir un informe, un proyecto, una queja... amenaza en colapsar (aún más) a la administración
Veo un tweet de Jaime Gómez-Obregón con una imagen muy sugerente, para ilustrar el incremento enorme de expedientes en la administración fruto de una “ciudadanía turbopropulsada por la IA”.
Lo que pasará en la administración
Su tesis es muy fácil de resumir: cuando el coste de redactar una alegación, una reclamación o una solicitud tiende a cero, el volumen tiende a infinito.
Hasta ahora, el freno natural para el ciudadano era el esfuerzo. Rellenar formulario, entender normativa, escribir con cierto orden, invertir una tarde, etc. La fricción era el filtro.
Pero si cualquier ciudadano puede pedirle a un modelo de IA generativa que le redacte en 30 segundos un recurso perfectamente estructurado, con referencias legales incluidas, la ecuación cambia.
No es que haya más problemas. Es que hay más capacidad de formalizarlos.
Resumiendo, diría que esto es lo que pasará:
Explosión de expedientes automatizados. No porque la gente sea más conflictiva, sino porque el coste marginal es cero.
Necesidad de automatizar también la respuesta. Si la entrada es IA, la salida tendrá que ser IA. No puedes pretender que humanos procesen a mano lo que máquinas generan en masa.
Cambio en los filtros y criterios. Cuando la fricción desaparece, hay que diseñar nuevos mecanismos de priorización, validación o cribado.
Riesgo reputacional para el sector público. Si los tiempos se disparan, la percepción pública será de más incompetencia, aunque el problema sea estructural.
El impacto sobre los proyectos de investigación
Lo que Jaime cuenta coincide con tres conversaciones que mantuve el pasado jueves con investigadores, en la presentación del Informe de la Bioregió 2025.
En todas apareció la misma idea: una caída de la financiación pública para el I+D en las últimas convocatorias, con un % de concesión muy por debajo de lo habitual. Mis interlocutores atribuían esto a la avalancha de propuestas que las agencias de financiación están recibiendo, fruto del uso masivo de la IA por parte de los investigadores al redactar los proyectos.
Y aquí es donde entra la polémica: mientras el sistema asume (todavía) que hay humanos leyendo y evaluando, en febrero la Defensora del Pueblo europea abrió una investigación formal para aclarar hasta qué punto se está usando IA en la evaluación de solicitudes de financiación.
La chispa fue la queja de una empresa polaca que perdió una convocatoria del EIC Accelerator y sostiene que el uso de herramientas de IA pudo hacer la evaluación “injusta”.
En paralelo, el debate explotó en LinkedIn con un post que se volvió bastante viral: el típico “esto ya está pasando” acompañado de la idea inquietante de que no solo la gente usa IA para escribir propuestas, sino que también se está usando IA para juzgarlas.
Esto abre dudas sobre la homogeneidad del proceso, y sobretodo sobre su privacidad: si mi propuesta es confidencial, ¿a dónde va a parar si alguien la copia y la pega en una herramienta externa?
Toda esta situación me recuerda un antiguo meme, de cuando en 2023 la IA generativa empezó a llegar a nuestro día a día:
Más allá de la broma, es obvio que la situación empezará pronto a no ser sostenible.
Intentar evitar que la ciudadanía (o los científicos) utilicen IA para redactar sus propuestas es imposible.
Intentar responder a esta avalancha sin utilizar adecuadamente la propia IA no sólo será imposible, también irresponsable.
PS: si os interesa en particular la situación del programa marco de investigación en Europa, la gente de Science|Business lo cuenta bien en este artículo.





Entre el ciudadano que redacta con IA y el funcionario/sistema que revisa con IA hay una montaña de recursos quemados. Unos protocolos que alguien tendrá que revisar porque ni el primero ni el segundo en estos tiempos necesitan tamaña burocracia quizá solo un check en una lista para el mismo trámite. Pasa lo mismo en privada, emails que no redactan humanos quemando tokens que son vueltos a quemar en destino por alguien que no necesita leer el email/informe hecho con IA sino solo un resumen, lo mismo con un check en una lista esa comunicación habría sido suficiente. Si el cómputo costase dinero de verdad que diferente sería todo, y que lento. Usamos la IA como ilusión de comunicación.
Y este fenómeno se replicará como un sunami a otras instancias, como la auditoría del proceso administrativo que se generó y contestó con IA, o el proceso judicial que podría desprenderse que, a su vez, tiene más instancias y recursos. Problemas de humanos tramitados y resueltos por máquinas bajo lineamientos legales de humanos. Solo espero que de toda esta avalancha de solicitudes también la IA ayude a construir legislaciones y reglamentaciones más coherentes que brinden seguridad jurídica (reglas claras) a toda la sociedad que, también a su vez, se convertirán en "prompts" de agentes públicos soportados por IA cada vez más eficientes y efectivos.